El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó este martes la creación de la Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), tras reconocer el fracaso de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS), impulsada hace un año por Estados Unidos, Kenia y Ecuador.
Razones del fracaso de la MSS
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Déficit de personal: la MSS debía contar con 2.500 efectivos policiales internacionales, pero apenas se desplegaron 970 agentes.
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Financiamiento insuficiente: se proyectaron 600 millones de dólares para su primer año, pero solo se recaudaron 115 millones en aportes voluntarios.
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Falta de estrategia: no hubo una jerarquía clara ni un análisis de la magnitud del poder de las pandillas, que controlan hasta el 90 % de Puerto Príncipe.
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Preocupaciones legales y humanitarias: organizaciones de derechos humanos denunciaron operativos en “limbo legal” y señalaron que hasta el 50 % de los integrantes de las bandas son menores de edad.
Crisis humanitaria y panorama político
Haití enfrenta actualmente su peor crisis humanitaria en el hemisferio occidental, según el CICR:
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6 millones de personas necesitan asistencia.
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1,3 millones se encuentran desplazadas.
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La violencia sexual, los asesinatos y la falta de acceso a servicios básicos siguen en aumento.
La situación se agrava por la fragilidad del poder político haitiano, enfocado en disputas internas, lo que impidió dar directrices claras a la misión de seguridad.
Rol de Estados Unidos
Aunque Washington impulsó la creación de la MSS, su compromiso fue limitado:
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Se negó a enviar tropas a Haití.
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Redujo fondos de ayuda humanitaria.
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Retiró el Estatus de Protección Temporal (TPS) para haitianos en EE. UU.
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Aplicó sanciones mínimas contra el tráfico de armas hacia las pandillas.
