La exvicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, inició con sobresaltos la presentación de su nuevo libro 107 Days en el Town Hall de Manhattan, cuando un grupo de asistentes, presuntamente simpatizantes de la causa palestina, interrumpió varias veces su discurso.
Harris intentó continuar su exposición, pero tras los reiterados gritos lanzó un mensaje directo: “Respeto su derecho a hablar, pero no me dejan hablar”. La tensión obligó a la exfuncionaria a ponerse de pie y pedir calma: “Oigan, oigan, bajemos la temperatura”.
El momento más encendido llegó segundos después, cuando pronunció una frase que desató ovaciones en parte del público: “A diferencia del actual presidente de Estados Unidos, no voy a dejarlo. Lo que le está sucediendo al pueblo palestino es indignante y me rompe el corazón”.
La declaración encendió el debate en la sala y en redes sociales, donde su postura crítica hacia la política de Washington en Gaza fue interpretada como un desafío directo a la administración actual.
Este incidente marca el inicio de una gira que, lejos de ser rutinaria, ya expone la fuerte polarización que rodea a Harris y al tema palestino en la arena política estadounidense.
