Una inusual orden del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha encendido las alarmas en la cúpula militar estadounidense, tras convocar para el próximo martes una reunión masiva con cientos de generales y almirantes desplegados en distintas partes del mundo.
La noticia, revelada por The Washington Post, confirma que la directiva fue emitida a comienzos de esta semana y ha generado confusión en filas militares. “La gente está muy preocupada. No tienen ni idea de lo que significa”, dijo una fuente citada por el diario.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, admitió la convocatoria, pero evitó dar explicaciones, limitándose a señalar que Hegseth se dirigirá a los altos mandos en la base de marines de Quantico, Virginia.
Contexto de tensión
La reunión coincide con dos escenarios explosivos: el riesgo de un cierre parcial del Gobierno federal el 1 de octubre, si el Congreso no aprueba un presupuesto provisional, y la escalada de tensiones con Venezuela, país al que Washington acusa de liderar operaciones de narcotráfico hacia Estados Unidos.
En las últimas semanas, fuerzas norteamericanas han bombardeado cuatro narcolanchas en el Caribe, tres de ellas –según Washington– procedentes de Venezuela. Caracas ha rechazado de plano esas acusaciones, calificándolas de infundadas.
Reunión sin precedentes
La convocatoria alcanza a todos los oficiales con rango de general de brigada o superior –o su equivalente en la Marina– así como a sus principales asesores, lo que implica a mandos destacados en Medio Oriente, Asia-Pacífico y Europa. Quedan excluidos únicamente los generales del Estado Mayor Conjunto.
En total, Estados Unidos cuenta con cerca de 800 generales y almirantes activos dentro y fuera de su territorio, lo que hace de esta convocatoria un hecho sin precedentes en la historia reciente.
Cambios polémicos en el Departamento de Guerra
Bajo la administración de Donald Trump, el antiguo Departamento de Defensa pasó a llamarse formalmente Departamento de Guerra. Hegseth, designado como su titular, impulsa además un plan para reducir en un 20 % el número de altos mandos y proceder al despido sin causa de varios líderes militares.
En paralelo, el Pentágono acaba de imponer una nueva política que limita el acceso de periodistas a sus instalaciones, condicionando su entrada a aceptar restricciones de publicación, una medida criticada por otorgar un control sin precedentes sobre la información.
Mientras se acerca el martes, la gran incógnita se mantiene: ¿qué motivó a Hegseth a reunir, de golpe, a casi toda la cúpula militar de la nación más poderosa del mundo?
