La madrugada de este jueves estalló la violencia en la cárcel de la provincia de Esmeraldas, fronteriza con Colombia, dejando al menos 17 reclusos muertos durante un brutal enfrentamiento entre bandas rivales, según reportes preliminares de la Policía.
Testimonios de familiares en redes sociales aseguran que los disturbios comenzaron alrededor de las 3:00 de la madrugada, cuando se escucharon fuertes detonaciones y ráfagas de disparos en distintos pabellones del penal. A pesar de que ni el Ministerio del Interior ni el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad (SNAI) han confirmado oficialmente la cifra, fuentes policiales advierten que el número de víctimas podría ser aún mayor.
Este sangriento episodio se produce apenas tres días después de otra riña en una prisión de la provincia de El Oro, fronteriza con Perú, donde murieron 14 internos y un guía penitenciario perdió la vida tras recibir disparos. En ambos casos, los choques estarían relacionados con las disputas entre las temidas bandas Los Choneros y Los Lobos, que luchan por el control de los recintos penitenciarios y de las rutas del narcotráfico.
La violencia carcelaria en Ecuador ha alcanzado niveles alarmantes: desde 2021, más de 600 internos han sido asesinados en masacres que revelan la fragilidad del sistema penitenciario. El presidente Daniel Noboa mantiene vigente la declaratoria de “conflicto armado interno” y la militarización de las cárceles, pero las matanzas continúan desbordando los intentos oficiales de recuperar el control.
La nueva masacre ocurre en medio de un tenso clima social, marcado por el paro nacional indígena contra la eliminación del subsidio al diésel, lo que agrava la percepción de crisis y de ingobernabilidad en el país sudamericano.
