El presidente de Colombia, Gustavo Petro, sugirió este sábado que los tres tripulantes de una supuesta lancha utilizada para el narcotráfico, atacada por fuerzas militares de Estados Unidos cerca de las costas de República Dominicana, serían ciudadanos colombianos.
La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) informó que se trató de un “golpe militar aéreo” ejecutado por efectivos estadounidenses desplegados en el Caribe contra una lancha rápida de “narcoterroristas”, localizada a 80 millas náuticas de una isla dominicana. Según la institución, la embarcación transportaba alrededor de 1,000 kilos de cocaína, aunque no precisó el número exacto de personas que viajaban a bordo.
En paralelo, el expresidente estadounidense Donald Trump difundió un video en el que aseguró que se trató de un ataque contra una embarcación de narcotráfico en el Caribe, en el que murieron tres tripulantes, aunque no aclaró si era el mismo operativo ni ofreció más detalles.
Ante este escenario, Petro reaccionó en su cuenta de la red X indicando que “es posible” que los fallecidos fueran colombianos. “Esto significa que funcionarios de EEUU y República Dominicana serían culpables de asesinato de ciudadanos colombianos”, afirmó el mandatario, quien invitó a familiares de jóvenes desaparecidos en su país a presentar denuncias ante las autoridades.
El operativo se enmarca dentro del despliegue de ocho buques de Estados Unidos en el Caribe bajo el argumento de reforzar la lucha contra el narcotráfico. No obstante, líderes regionales han expresado su rechazo. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, calificó la presencia militar estadounidense como una “amenaza” y su ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, la describió como una “guerra no declarada”.
La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, también cuestionó la presencia militar de Washington en la zona, calificándola de “desmesurada” y afirmando que “nada tiene que ver con la lucha contra el narcotráfico”.
Por otro lado, una fuente vinculada a las pesquisas en Santo Domingo aseguró que la embarcación atacada “sin duda” provenía de Venezuela, aunque este dato no ha sido confirmado oficialmente.
La tensión ocurre en medio de relaciones diplomáticas cada vez más frágiles entre Washington y Bogotá, que pese a ser aliados históricos en lo militar y comercial, han visto deteriorarse sus vínculos desde la llegada de Trump a la Casa Blanca por diferencias en migración y comercio.
