Los abogados defensores en el llamado “juicio del siglo” de la Santa Sede solicitaron este lunes la recusación del fiscal del Vaticano, Alessandro Diddi, durante la apertura del juicio de apelación, alegando supuesta conducta irregular derivada de cientos de mensajes privados de WhatsApp que han sacudido el proceso.
El presidente del tribunal, el arzobispo Alejandro Arellano Cedillo, aceptó las mociones y ordenó a Diddi responder en un plazo de tres días, en una decisión que evidencia cómo los mensajes han alterado el terreno de la investigación más ambiciosa del Vaticano sobre presuntos delitos financieros.
El caso gira en torno a la inversión de 350 millones de euros en una propiedad en Londres, por la cual nueve personas fueron condenadas en 2023, entre ellas el cardenal Angelo Becciu, antiguo confidente del papa Francisco.
La defensa sostiene que la fiscalía y la policía vaticana habrían influido en el testimonio clave de monseñor Alberto Perlasca, quien pasó de ser acusado a testigo protegido. Los chats apuntan también a presuntos contactos irregulares entre Diddi y la intermediaria Genevieve Ciferri, además de audios en los que el comisionado policial Stefano De Santis habría instruido a terceros para condicionar declaraciones.
“Todavía no sabemos si lo que surge de los chats y grabaciones de audio es cierto, pero es evidente que parecen mostrar una preocupante implicación de los investigadores en el condicionamiento del testimonio de Perlasca”, señalaron los abogados en su escrito.
Durante la audiencia, Diddi aseguró que responderá “con calma” en el plazo otorgado y negó haber cometido irregularidades. Si no se recusa, el caso pasará al Tribunal de Casación del Vaticano, presidido por el cardenal estadounidense Kevin Farrell, cercano al papa Francisco.
