La tensión diplomática en Oriente Medio escaló este lunes después de que Francia y Reino Unido lanzaran advertencias directas al Gobierno de Israel para que se abstenga de responder con represalias tras el reconocimiento del Estado palestino.
La canciller británica, Yvette Cooper, aseguró en declaraciones a la BBC que transmitió un mensaje contundente a su homólogo israelí:
“No deben hacer eso. La decisión que hemos tomado es la mejor manera de respetar la seguridad tanto de Israel como de los palestinos”.
Por su parte, el ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, fue más categórico y subrayó que si Israel responde con medidas como la anexión de nuevos territorios en Cisjordania o el cierre de embajadas, París contestará con “extrema firmeza”.
Macron formaliza reconocimiento en la ONU
El presidente Emmanuel Macron anunciará oficialmente este lunes el reconocimiento del Estado palestino durante la apertura de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Según Barrot, el proceso será “progresivo y condicionado” a factores sobre el terreno: la liberación de rehenes, una reforma profunda de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y el desarme de Hamás en Gaza con apoyo de países árabes aliados.
En paralelo, Francia y Arabia Saudí impulsan una conferencia internacional bajo el marco de la ONU para reactivar la solución de dos Estados.
El Reino Unido se suma
El primer ministro británico, Keir Starmer, oficializó el domingo el reconocimiento palestino, una decisión con fuerte simbolismo histórico ya que Londres administró el Mandato de Palestina entre 1920 y 1948.
“Ante el creciente horror en Oriente Medio, actuamos para mantener viva la posibilidad de la paz. Esto significa un Israel seguro y protegido junto a un Estado palestino viable. Hoy no tenemos ninguno de los dos”, declaró Starmer en un mensaje difundido por su oficina.
Con este paso, el Reino Unido se une a más de 150 países que ya reconocen a Palestina como Estado.
Un giro diplomático clave
El reconocimiento coordinado de dos de las principales potencias europeas marca un giro en la diplomacia occidental, presionando a Israel a frenar su ofensiva en Gaza y reabrir el camino hacia negociaciones de paz, en un momento en que la comunidad internacional teme una escalada aún mayor en la región.
