El viernes 19 de septiembre de 2025 quedará grabado en la memoria de los fanáticos de los Dodgers de Los Ángeles y de las Grandes Ligas. El estelar lanzador zurdo Clayton Kershaw subió a la lomita por última vez en temporada regular, en un adiós cargado de emoción y simbolismo.
El Dodger Stadium, abarrotado, explotó en una ovación ensordecedora para rendir tributo al pitcher que marcó una época. Durante 18 temporadas, Kershaw representó la disciplina, el respeto al juego y la excelencia deportiva. “Un atleta que nunca violó ninguna norma legal o moral”, lo describieron sus seguidores al reconocer su intachable trayectoria dentro y fuera del terreno.
Una carrera de leyenda
Kershaw cierra su recorrido con 222 victorias, 96 derrotas, efectividad de 2.54 y 3,045 ponches en 2,849 entradas. Fue líder de efectividad en cinco campañas (2011, 2012, 2013, 2014 y 2017) y encabezó la MLB en victorias, ponches, WAR y efectividad ajustada en múltiples temporadas.
Contra sus eternos rivales, los Gigantes de San Francisco, escribió capítulos dorados: 27-16 de récord, 2.08 de efectividad en 62 aperturas y 421 ponches, la mayor cantidad frente a ese equipo en la historia de las Grandes Ligas.
El último acto
La atmósfera en su despedida fue casi cinematográfica. Mientras sonaba “We Are Young”, Kershaw saludó a los fanáticos, provocando una ovación aún más intensa. El destino quiso que su último enfrentamiento fuera contra Rafael Devers, de los Gigantes. Lo ponchó, cerrando así un círculo perfecto ante su rival más emblemático.
Legado imborrable
Más allá de las estadísticas, la despedida de Kershaw simboliza el fin de una era. Su legado no se mide solo en números, sino en consistencia, liderazgo y respeto absoluto por el béisbol. Para los Dodgers, su historia quedará inscrita junto a las más grandes glorias de la franquicia; para la MLB, será recordado como uno de los lanzadores más dominantes de su generación.
