La alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, encabezó este jueves un encuentro con representantes de la Alianza de Ciudades Saludables, en el que se revisaron los avances del plan piloto de reducción de velocidad que busca disminuir los siniestros viales y salvar vidas en la capital.
Durante la reunión, realizada en el Palacio Consistorial, Mejía agradeció a las delegadas internacionales Mariana Espinosa, Natalia Lleras y Daniela Matiz, quienes resaltaron el compromiso de la ciudad y valoraron los resultados obtenidos en los últimos cinco años de trabajo conjunto.
Un plan con respaldo global
El programa cuenta con el apoyo de Bloomberg Philanthropies, Vital Strategies, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Mapfre, y se enmarca en la campaña “Ni un chin más rápido”. Esta iniciativa informa a la ciudadanía que, según la ordenanza 01-2023, el límite de velocidad en las avenidas del Distrito Nacional será de 50 kilómetros por hora.
Hallazgos preocupantes
Los levantamientos realizados por la Dirección de Tránsito y Movilidad en la avenida Los Próceres revelan que el 75 % de los conductores circula por encima del límite permitido, una situación que aumenta el riesgo de accidentes fatales.
Ante esta realidad, la alcaldía anunció que en las próximas semanas se implementará la regulación en el tramo comprendido entre las avenidas República de Colombia y República de Argentina, como parte del plan piloto.
Impacto esperado
De acuerdo con la OMS, la reducción de la velocidad de 60 a 50 kilómetros por hora puede significar hasta un 30 % menos de fatalidades viales, una cifra que, según Carolina Mejía, “justifica plenamente la importancia de este esfuerzo colectivo en defensa de la vida”.
Una cruzada por la seguridad vial
En la jornada participó además el general Pascual Cruz Méndez, titular de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), junto a periodistas, líderes comunitarios y representantes de la sociedad civil, quienes coincidieron en que este tipo de iniciativas refuerzan la cultura de respeto y seguridad en las calles.
“Cada vida que salvemos será un triunfo de la ciudad. Reducir la velocidad es un acto de responsabilidad y humanidad”, afirmó la alcaldesa.
