A tres meses del fatídico accidente del vuelo AI171 de Air India, que dejó un saldo de 260 personas muertas, las familias de las víctimas siguen reclamando respuestas claras y justicia, mientras el único sobreviviente permanece hospitalizado en condiciones críticas.
El desastre ocurrió el pasado 12 de junio, cuando un Boeing 787-8 Dreamliner se precipitó al vacío apenas segundos después de despegar de Ahmedabad con destino a Londres. La tragedia no solo costó la vida a 229 pasajeros y 12 tripulantes, sino también a 19 personas en tierra, convirtiéndose en uno de los accidentes aéreos más mortales de la región en la última década.
Un sobreviviente entre la vida y el trauma
El único que logró sobrevivir fue Vishwash Kumar Ramesh, quien desde entonces permanece ingresado con graves lesiones en el pecho, los ojos y los pies. Según su familia, el joven de 32 años padece “culpa del superviviente, pesadillas constantes y episodios de ansiedad”, lo que ha impedido su recuperación emocional y física.
“Él no solo lucha por sanar sus heridas, sino también por entender por qué sigue vivo mientras cientos perdieron la vida”, comentó su esposa a medios locales.
Dolor multiplicado: errores en identificación de cuerpos
El manejo posterior al accidente ha sido descrito por allegados como “caótico y deshumanizante”. Hubo reportes de féretros entregados a familias equivocadas, restos humanos desaparecidos y cuerpos mezclados. “No solo enterramos a nuestros seres queridos, también enterramos nuestra confianza en las autoridades”, denunciaron Miten Patel y Tom Donaghey, familiares de víctimas británicas.
Investigación bajo sospecha
El informe preliminar de la Oficina de Investigación de Accidentes de Aviones de la India (AAIB) dejó más dudas que respuestas. Señala que los interruptores de combustible se apagaron abruptamente tres segundos después del despegue. La grabación de cabina revela un diálogo inquietante entre pilotos:
–“¿Por qué cortaste el paso?”
–“No lo hice”.
Las familias cuestionan la transparencia de la investigación y aseguran que “durante tres meses solo hemos recibido silencio oficial”, mientras abogados internacionales reclaman un nuevo informe que corrija las inconsistencias.
Compensaciones insuficientes
Air India informó pagos provisionales de 21,500 libras a las familias, y la matriz Tata Sons creó un fondo con indemnizaciones de hasta 85,000 libras. Pero los afectados aseguran sentirse “abandonados, sin acompañamiento legal ni psicológico”. La esposa del sobreviviente confiesa que aún desconoce si él recibirá algún tipo de compensación.
En una carta dirigida a la canciller británica, un grupo de familiares fue tajante:
“No pedimos compasión, sino rendición de cuentas. El silencio y la indiferencia aumentan nuestro dolor y nos impiden llorar en paz”.
