Con la presencia de más de 40 representantes comunitarios e instituciones locales, la minera Barrick Pueblo Viejo celebró la jornada número 55 del Monitoreo Ambiental Participativo (MAP), reafirmando su compromiso con la sostenibilidad, la transparencia y la integración comunitaria.
El programa, que se lleva a cabo de manera trimestral desde 2012, permite que líderes comunitarios, instituciones y sociedad civil acompañen la verificación de los parámetros ambientales dentro y fuera de las operaciones mineras. Durante cada encuentro se supervisan indicadores como la calidad del agua y del aire, niveles de ruido y el funcionamiento de las plantas de tratamiento de aguas residuales.
Aporte técnico y rigor científico
Un punto clave del proceso ha sido la integración del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) como tercero independiente desde la jornada 38. Sus especialistas se encargan de recolectar y analizar muestras en laboratorios certificados, cuyos resultados son compartidos en la siguiente sesión, garantizando así un ejercicio de rendición de cuentas abierto y participativo.
En esta edición, los comunitarios participaron en un recorrido de campo, precedido por una capacitación impartida por el equipo ambiental de Barrick y los técnicos de Intec, con el objetivo de fortalecer la comprensión de todo el proceso.
Inclusión institucional
La jornada contó con la asistencia de representantes de los ayuntamientos de Cotuí y Piedra Blanca, la Oficina Provincial de Medio Ambiente, la Dirección Provincial de Salud, la Cámara de Comercio y Producción de Sánchez Ramírez, así como líderes de la Iglesia católica, reflejando el carácter plural e inclusivo de la iniciativa.
Próximos pasos
Las muestras recolectadas fueron enviadas tanto a Intec como a un laboratorio independiente, y los resultados se darán a conocer en la próxima jornada, además de integrarse a los reportes oficiales que Barrick Pueblo Viejo entrega al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Con esta 55.ª jornada, el MAP continúa consolidándose como un espacio de participación comunitaria, fiscalización social y sostenibilidad, que refuerza la confianza entre la empresa minera y las comunidades de la provincia Sánchez Ramírez.
