La cancelación del programa Jimmy Kimmel Live! por parte de la cadena ABC, bajo supuestas presiones regulatorias de la administración de Donald Trump, ha desatado una ola de rechazo en la industria del entretenimiento estadounidense, donde sindicatos, actores y comediantes calificaron la medida como un ataque directo a la libertad de expresión.
Los sindicatos de guionistas de América del Este y del Oeste emitieron una declaración conjunta en la que condenaron la decisión de la televisora. “Lo que hemos firmado, por doloroso que pueda resultar a veces, es el acuerdo liberador de estar en desacuerdo. Qué vergüenza para aquellos miembros del Gobierno que olvidan esta verdad fundamental. En cuanto a nuestros empleadores, nuestras palabras les han hecho ricos. Silenciarnos empobrece al mundo entero”, señalaron en el documento.
Por su parte, SAG-AFTRA, que agrupa a los actores, advirtió que la suspensión del programa constituye una forma de represión y represalia que amenaza los derechos de todos los ciudadanos.
Reacciones en cadena
Las figuras de Hollywood no tardaron en pronunciarse. El actor Ben Stiller escribió en la red social X: “Esto no está bien”. En el estreno de la película Him, los comediantes Marlon Wayans y Tim Heidecker también alzaron la voz. Heidecker fue contundente: “Vivimos bajo un régimen fascista y van a asesinar a la oposición de todas las maneras posibles. Lo estamos viendo en tiempo real. Es muy aterrador”.
Wayans, en cambio, envió un mensaje de esperanza: “Kimmel, esto no es el final, es un nuevo comienzo”. Mientras, el actor y comediante Mike Birbiglia llamó a sus colegas a denunciar “la locura” de sacar a Kimmel del aire.
Alarma internacional
La polémica traspasó fronteras. El sindicato de periodistas de Alemania (DJV) expresó su preocupación y pidió a los medios norteamericanos que respalden a sus trabajadores. “Estamos observando una erosión rampante de la libertad de prensa y la libertad de expresión en Estados Unidos”, afirmó Mika Beuster, presidente del gremio, en declaraciones recogidas por Reuters.
Con la salida de Kimmel, uno de los presentadores más influyentes del late night en EE.UU., se reaviva el debate sobre la independencia editorial, la censura política y el futuro de la comedia crítica en un clima de creciente polarización.
