El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó este jueves haber discutido con miembros de su Gobierno la posibilidad de ejecutar un “cambio de régimen” en Venezuela, en medio de la creciente tensión militar en el mar Caribe.
“No, no lo he hecho”, respondió tajante el mandatario cuando se le cuestionó a bordo del avión presidencial Air Force One sobre supuestas conversaciones con el secretario de Estado, Marco Rubio, y líderes militares respecto a acciones directas contra Caracas.
La declaración llega en un contexto de máxima fricción: Estados Unidos desplegó fuerzas navales en el Caribe alegando operaciones antidrogas, mientras asegura haber hundido tres embarcaciones que, según Washington, transportaban narcóticos desde Venezuela. El gobierno de Nicolás Maduro desmiente esa versión, calificando los ataques como “ilegales” y asegurando que las víctimas no eran narcotraficantes.
El propio Maduro advirtió que su nación atraviesa una etapa de “lucha no armada”, pero dejó claro que, de producirse una agresión militar, Venezuela pasaría “inmediatamente” a una fase de confrontación bélica contra lo que definió como “el imperio estadounidense invasor”.
La Administración Trump mantiene además sobre la mesa una recompensa de 50 millones de dólares por información que lleve a la captura de Maduro, acusado por Washington de liderar el denominado Cártel de los Soles, una acusación que Caracas rechaza categóricamente.
Con estas declaraciones, la crisis geopolítica entre ambos países se intensifica, dejando a la región en vilo frente a la posibilidad de un choque militar que podría redefinir el tablero político latinoamericano.
