El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició este lunes una visita oficial de 48 horas al Reino Unido que combina protocolo real, homenajes históricos y una intensa agenda política.
El mandatario republicano fue recibido en el Castillo de Windsor por el rey Carlos III y la reina Camila, en un ceremonial que incluyó desfile militar, saludo de artillería y un paseo en carruaje por los jardines del palacio. Más tarde, Trump participó en un almuerzo privado y en un homenaje a la difunta reina Isabel II en la Capilla de San Jorge. La jornada cerrará con un banquete de Estado en el Salón Waterloo, con 160 invitados y la vajilla dorada de la Colección Real.
Un hecho sin precedentes
Con esta visita, Trump se convierte en el único presidente estadounidense recibido en audiencia por dos monarcas británicos durante sus mandatos: Isabel II en 2019 y ahora Carlos III, rompiendo el protocolo histórico que establece una sola audiencia real por jefe de Estado.
Encuentro con Keir Starmer
Para este martes está programada una reunión en Chequers, residencia de campo del primer ministro británico. Allí, Trump y Keir Starmer abordarán temas de fuerte discrepancia: Londres impulsa sanciones más duras contra Rusia y ha reconocido a Palestina como Estado, mientras Washington presiona a Europa para priorizar medidas contra China.
Las diferencias también alcanzan la política migratoria, donde Trump respalda los movimientos de “Free Speech” que cuestionan la inmigración irregular por el Canal de la Mancha, postura rechazada por el actual gobierno laborista.
Acuerdo tecnológico y nuclear
Pese a las tensiones diplomáticas, ambas naciones ultiman un acuerdo bilateral en materia de energía nuclear y tecnología avanzada, considerado el más ambicioso en décadas.
El pacto prevé la construcción en el Reino Unido de un megacentro de datos de OpenAI valorado en 500.000 millones de dólares y el suministro de chips de última generación de Nvidia, con apoyo de gigantes como Jensen Huang (Nvidia), Sam Altman (OpenAI) y Stephen Schwarzman (Blackstone).
La iniciativa busca consolidar a Londres y Washington como ejes de la innovación tecnológica en un escenario marcado por el auge de China y la fragmentación política en Europa tras el Brexit.
