La investigación por el asesinato del activista conservador Charlie Kirk dio un giro clave este viernes, luego de que el FBI difundiera nuevas imágenes del presunto responsable y anunciara una recompensa de hasta 100 mil dólares para quien aporte información que permita dar con su paradero.
El comisionado del Departamento de Seguridad Pública de Utah, Beau Mason, reveló que el atacante logró acceder sin dificultad a la azotea de un edificio de la Universidad del Valle de Utah, debido a que “el inmueble tenía pasillos abiertos y carecía de puertas cerradas”. Desde allí, disparó a unos 160 metros de distancia, alcanzando mortalmente a Kirk en pleno debate académico.
Videos de seguridad muestran al sospechoso caminando tranquilamente por el campus antes de subir a la azotea. Tras el disparo, huyó saltando hacia una zona de césped y luego escapó por el estacionamiento. Horas más tarde, la Policía halló un rifle en un bosque cercano, presuntamente utilizado en el crimen.
Durante la rueda de prensa, Mason aseguró que la ciudad de Salt Lake “está invirtiendo todo lo que tiene” en la captura del atacante. En la comparecencia también participaron el gobernador de Utah, Spencer Cox, y el director del FBI, Kash Patel.
Cox denunció la existencia de campañas de desinformación internacional que intentan manipular el caso: “Bots de Rusia, China y otros países buscan difundir violencia y confusión en este momento tan delicado”.
Por su parte, el agente especial del FBI en Salt Lake City, Robert Bohls, indicó que la evidencia confirma que se trató de un ataque “dirigido y planificado” contra Kirk. Además, pidió a la ciudadanía cooperación inmediata: “Cualquier dato, por mínimo que parezca, puede ser vital para identificar a este individuo”.
En las imágenes compartidas por la agencia federal, se observa a un hombre vestido de negro, con gorra, gafas oscuras, una camiseta de manga larga con una bandera similar a la de Estados Unidos, jean azul y zapatillas claras. Los investigadores creen que su indumentaria buscaba hacerlo pasar desapercibido entre los estudiantes universitarios.
Hasta ahora, el FBI ha realizado cerca de 200 entrevistas y mantiene desplegada una veintena de agentes para concentrar los esfuerzos de búsqueda. La presión aumenta, mientras la recompensa y la difusión de las imágenes ponen al país en alerta máxima.
