El ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello. EFE/ Miguel Gutiérrez
El ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, negó este jueves que las 11 personas que viajaban en la lancha destruida por fuerzas estadounidenses el pasado 2 de septiembre fueran narcotraficantes o miembros del grupo criminal Tren de Aragua, como afirmó la Administración de Donald Trump.
“Nosotros hemos hecho nuestras investigaciones aquí en nuestro país y ahí están las familias de las personas desaparecidas que reclaman a sus parientes. Ninguno es del Tren de Aragua ni narcotraficante ni llevaba drogas. Se ha cometido un asesinato contra un grupo de ciudadanos”, declaró Cabello en una plenaria del chavismo transmitida por Venezolana de Televisión (VTV).
Críticas a la versión de Washington
El funcionario calificó como una “tremenda falsedad, tremenda mentira” que la embarcación transportara drogas, como aseguran las autoridades estadounidenses. Ironizó sobre la supuesta identificación inmediata de los ocupantes:
“El imperialismo confesó que asesinó a 11 personas sin fórmula de juicio, diciendo que eran del Tren de Aragua. ¿Cómo los identificaron? ¿Tenían un chip, un código QR, y lo leyeron desde arriba, en la oscuridad?”.
Defensa de EE.UU.
La Casa Blanca mantiene que el operativo respondió a las leyes de un “conflicto armado” contra una “organización designada como terrorista” y en el marco de la “autodefensa colectiva” frente a carteles que amenazan a Estados Unidos y a otras naciones.
La portavoz Karoline Leavitt afirmó que la cantidad de droga incautada en la lancha “podría haber causado la muerte de miles de estadounidenses”, y aseguró que el presidente Trump “no lo tolerará”.
Exigencia de investigación internacional
Amnistía Internacional (AI) exigió una investigación independiente y advirtió que, de confirmarse que la fuerza letal no era inevitable, el ataque constituiría una violación del derecho a la vida y sentaría un “precedente peligroso”.
La directora de Seguridad con Derechos Humanos de AI en EE.UU., Daphne Eviatar, subrayó que el uso de la fuerza en estas condiciones, sin pruebas concluyentes, carecería por completo de justificación.
