En un ambiente de camaradería y entusiasmo revolucionario, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sostuvo un encuentro con el dirigente político dominicano Miguel Mejía (Miguelón), celebrado en el Palacio de Miraflores, donde ambos reafirmaron su compromiso con la soberanía, la paz y la integración de los pueblos latinoamericanos.
El encuentro fue descrito como “cálido y fraterno”, con un intercambio de mensajes simbólicos y gestos cargados de significado político y cultural.
Un diálogo entre aliados históricos
Durante la reunión, Maduro expresó su alegría por recibir a Miguelón, destacando la amistad y el respeto que los une:
“¡Llegó el Miguelón, de República Dominicana para el mundo!”, exclamó Maduro con notable entusiasmo, mientras mostraba el libro Pensamiento militar de Ho Chi Minh.
Por su parte, Miguel Mejía manifestó que su visita llevaba un propósito claro:
“Vengo con un mensaje provietnamita, y vengo a procurar la paz, por una paz en soberanía”.
Maduro respondió reafirmando su postura:
“Con independencia… no la paz de las colonias, no la paz del esclavismo”.
Un gesto de hermandad cultural
En medio de la conversación, Miguelón obsequió al presidente venezolano una imagen de la Virgen de la Altagracia, patrona del pueblo dominicano y símbolo de identidad y devoción nacional:
“He traído la Virgen de la Altagracia”, expresó Mejía, destacando que se trataba de un gesto de unión entre los pueblos.
Maduro, en respuesta, reconoció la relevancia de la advocación mariana y agradeció el obsequio, considerándolo un símbolo de hermandad entre República Dominicana y Venezuela.
Un encuentro de alto valor político y diplomático
La reunión fortalece los lazos históricos entre ambos países y reafirma el papel de Miguel Mejía como puente de diálogo y entendimiento regional. Además, evidencia la voluntad de ambos líderes de trabajar en conjunto por la paz, la soberanía y la cooperación política y cultural.
