Un violento ataque armado ocurrido recientemente en Ramot Junction, al noroeste de Jerusalén, dejó al menos seis personas muertas y varios heridos de distinta gravedad, en uno de los episodios más graves de violencia en la región en los últimos meses.
El hecho se produjo durante la hora pico, cuando dos atacantes abrieron fuego contra un autobús y una parada de transporte público repleta de pasajeros. Testigos informaron que la escena fue caótica, mientras los servicios de emergencia acudían para atender a las víctimas.
De acuerdo con Magen David Adom, cuatro personas fallecieron en el lugar, mientras que otras dos murieron en hospitales locales. Además, siete personas permanecen en estado crítico y varias más resultaron con lesiones moderadas o leves.
Las autoridades israelíes confirmaron que los atacantes, identificados como palestinos provenientes de Cisjordania, fueron abatidos en el sitio por un civil armado y un agente de seguridad que intervinieron de forma inmediata.
Tras el ataque, el Ejército israelí (FDI) desplegó tropas adicionales en Jerusalén y sus alrededores, además de intensificar los controles en la zona de Ramala para prevenir nuevos incidentes. El primer ministro Benjamin Netanyahu convocó una reunión de emergencia con las autoridades de seguridad para evaluar la situación.
Por su parte, el grupo Hamas calificó la ofensiva como una “operación heroica” y afirmó que responde a los “crímenes de la ocupación israelí”, aunque no se atribuyó directamente la autoría. En tanto, la Yihad Islámica Palestina celebró el ataque y pidió una mayor movilización en los territorios ocupados.
Este nuevo episodio ocurre en medio de un contexto de creciente tensión entre Israel y los grupos armados palestinos, con un aumento sostenido de enfrentamientos en Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza. La comunidad internacional ha expresado preocupación por la escalada de violencia, mientras las autoridades israelíes mantienen la zona bajo estrictas medidas de seguridad.
