Casi 50 años después de un hallazgo inesperado realizado por un barco del gobierno estadounidense, un equipo internacional de científicos confirmó la existencia de un enorme acuífero de agua dulce oculto bajo el lecho marino, frente a la costa noreste de Estados Unidos.
La Expedición 501, integrada por investigadores de diferentes países, perforó cerca de Cape Cod y extrajo alrededor de 50,000 litros (13,209 galones) de agua que serán analizados en laboratorios especializados. Los expertos estiman que este depósito podría extenderse desde Nueva Jersey hasta Maine, abarcando cientos de kilómetros bajo el océano.
El científico principal, Brandon Dugan, geofísico e hidrólogo de la Escuela de Minas de Colorado, explicó que se trata de uno de los muchos depósitos de “agua dulce secreta” que existen en aguas poco profundas alrededor del mundo. “Necesitamos explorar todas las posibilidades para encontrar más agua para la sociedad”, declaró.
Los investigadores aún estudian el origen del acuífero, que podría provenir de antiguos glaciares, de sistemas subterráneos conectados con tierra firme o de una combinación de ambos.
Retos y potencial del hallazgo
Aunque el descubrimiento ofrece esperanza para enfrentar la creciente escasez mundial de agua, también plantea grandes desafíos:
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Las dificultades técnicas para extraer el recurso.
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La incertidumbre sobre quién tendría derechos de uso.
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El impacto ambiental que podría provocar su explotación.
Los científicos advierten que pasarán años antes de determinar si el acuífero puede convertirse en una fuente viable de abastecimiento público a gran escala. Por ahora, los estudios continúan para entender su capacidad, composición y sostenibilidad.
