La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó este viernes que los incendios forestales que este verano devastaron extensas zonas de España y Portugal, afectando aproximadamente un 1 % de la península ibérica, podrían deteriorar significativamente la calidad del aire en toda Europa.
Según explicó Lorenzo Labrador, científico jefe de la agencia climática de la ONU, las emisiones generadas por los fuegos podrían impactar no solo a las ciudades españolas, sino también al resto de Europa Occidental e incluso al continente en su conjunto. El experto recordó que los efectos de estos fenómenos traspasan fronteras, citando como ejemplo los incendios de Canadá en 2023, cuyos contaminantes llegaron a Europa tras cruzar el Atlántico Norte.
Partículas peligrosas para la salud
Los incendios forestales liberan grandes cantidades de partículas ultrafinas de 2,5 micras (PM2.5), que la OMM considera altamente peligrosas para la salud debido a su capacidad de penetrar en los pulmones y el sistema circulatorio.
Informe sobre la calidad del aire
La advertencia se produjo durante la presentación del boletín anual sobre calidad del aire, basado en los datos de 2024. Entre sus hallazgos más relevantes:
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Sudamérica registró un aumento considerable en la concentración de PM2.5, principalmente por los incendios en la Amazonía.
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También hubo incrementos en Canadá, Siberia y África central.
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En contraste, China oriental logró reducir los niveles de contaminantes, gracias a medidas sostenidas de control de emisiones, mejorando la calidad del aire en urbes como Pekín.
Aerosoles, cambio climático y temperatura global
El estudio también analizó el papel de los aerosoles, diminutas partículas en suspensión que afectan el clima. Algunos, como los derivados del azufre, reflejan la radiación solar y provocan un ligero enfriamiento del planeta. Sin embargo, la reducción de estas emisiones —resultado de políticas más estrictas sobre combustibles fósiles— ha contribuido indirectamente a un aumento de 0,04 °C en la temperatura global en 2025.
Además, la OMM advirtió sobre el incremento de la niebla invernal en zonas densamente pobladas como el norte de la India, señalando que ya no puede considerarse un fenómeno estacional, sino una consecuencia directa del aumento de contaminantes derivados de la actividad humana.
