Investigadores trabajan en el lugar del siniestro del funicular de Lisboa. EFE/EPA/MIGUEL A.LOPES
Las primeras investigaciones sobre el accidente del Ascensor de Gloria, ocurrido este miércoles en el centro histórico de Lisboa y que dejó al menos 16 muertos y más de 20 heridos, apuntan a que la tragedia se originó por la rotura del cable que unía ambos vagones y una falla en el sistema de contrapeso, provocando que una de las cabinas descendiera a gran velocidad hasta descarrilar tras una curva.
El presidente de la Orden de los Ingenieros de Portugal, Fernando de Almeida Santos, explicó que “el cable se partió, soltando los dos vagones; el que estaba abajo se desplazó unos metros y el que estaba arriba comenzó a descender de forma descontrolada”.
UN FALLO “MUY EXTRAÑO” EN UN SISTEMA CON 140 AÑOS DE HISTORIA
Santos calificó el siniestro de “muy extraño”, asegurando que el sistema del funicular, en funcionamiento desde 1885, recibe mantenimiento permanente y que, en la actualidad, la tecnología permite detectar el desgaste de los cables.
“En 140 años de operación nunca había ocurrido un accidente de este tipo. Hoy en día, la ingeniería permite visualizar y medir el desgaste, por lo que sorprende que el fallo no haya sido detectado”, señaló Santos.
El funicular, una de las principales atracciones turísticas de Lisboa, conecta la Plaza de Restauradores con el Bairro Alto y el mirador de São Pedro de Alcântara.
UN SISTEMA SENCILLO Y ANTIGUO, SIN FRENO DE EMERGENCIA
Según explicó Nuno Henriques, profesor del Instituto Superior de Ingeniería de Lisboa (ISEL), el mecanismo es simple: los dos vagones están unidos por un cable y el peso de uno equilibra al otro. Al romperse el cable, la cabina que descendía perdió el soporte y aceleró por la pendiente, hasta que descarriló en una curva.
Henriques destacó que, al tratarse de sistemas muy antiguos, no cuentan con frenos de emergencia automáticos ni manuales, como ocurre en trenes o metros modernos:
“Se consideraba que el riesgo era bajo y por eso nunca se instalaron sistemas de frenado. Sin duda, después de esta tragedia, se propondrá la incorporación de estos mecanismos de seguridad”, advirtió.
INSPECCIONES DIARIAS Y UNA FALLA INVISIBLE
El profesor recordó que el funicular era sometido a inspecciones visuales diarias, además de revisiones mensuales y anuales. Sin embargo, los expertos consideran que los hilos internos del cable podrían haberse deteriorado sin que el daño fuera visible desde el exterior.
“Es posible que los hilos superficiales parecieran intactos, mientras que los del interior ya estaban rotos”, explicó Henriques.
INVESTIGACIÓN ABIERTA Y FUTURO INCERTO
Las autoridades portuguesas mantienen la zona acordonada y confirmaron que las investigaciones continúan para determinar por qué falló el cable y por qué no se activaron los mecanismos de frenado disponibles.
El funicular, que funcionaba de forma ininterrumpida desde hace más de un siglo, quedó prácticamente destruido. Los expertos aún no saben si podrá repararse o si será necesario adquirir una nueva unidad.
