La guerra en Europa del Este entra en un nuevo capítulo diplomático. El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, calificó este miércoles de “inaceptable” la propuesta del presidente ruso, Vladímir Putin, de celebrar en Moscú la reunión solicitada por el mandatario ucraniano, Volodímir Zelensky, para buscar una salida negociada al conflicto.
Sybiha informó que al menos siete países han ofrecido ser anfitriones de un encuentro entre los líderes: Austria, el Vaticano, Suiza, Turquía y tres naciones del Golfo Pérsico. Ucrania considera estas opciones “serias” y reiteró la disposición de Zelensky a acudir a cualquiera de esos escenarios neutrales.
“Putin sigue enredando el proceso al proponer una sede que sabe es inaceptable. Solo una mayor presión internacional obligará a Rusia a comprometerse con la paz”, expresó el canciller ucraniano.
PUTIN INSISTE Y REVELA PRESIÓN DE TRUMP
Desde China, donde participa en una visita oficial, Vladímir Putin defendió su propuesta e insistió en que Moscú está abierto al diálogo:
“Si Zelensky está listo, que venga a Moscú”, declaró el mandatario ruso, revelando además que el presidente estadounidense Donald Trump le pidió aceptar la reunión.
Putin aseguró ver “cierta luz al final del túnel” gracias a los esfuerzos diplomáticos de Washington, pero cuestionó la viabilidad de un acuerdo mientras Ucrania mantenga su exigencia de ingresar a la OTAN, algo que Moscú considera una “línea roja”.
LA GUERRA ECONÓMICA Y EL AVANCE MILITAR
El presidente ruso advirtió que transferir a Ucrania los activos rusos congelados por sanciones internacionales podría causar “un daño inmenso” a la economía global.
Pese a su tono conciliador en lo diplomático, Putin dejó claro que Rusia seguirá persiguiendo sus objetivos militares si las negociaciones fracasan. Aseguró que el ejército ruso avanza con éxito en casi todos los frentes, mientras que describió la situación de las fuerzas ucranianas como “crítica”.
EL DESGASTE POLÍTICO DE ZELENSKY
En su intervención, Putin también puso en duda la legitimidad de Zelensky, al mantenerse en el cargo más allá del término presidencial. Este señalamiento añade tensión política interna en Kiev, donde sectores opositores cuestionan la continuidad del mandatario en plena guerra.
