A pesar de la ofensiva más agresiva en materia migratoria lanzada por el presidente Donald Trump, las cifras revelan una realidad inesperada: los arrestos de inmigrantes en Estados Unidos cayeron un 14% en agosto respecto a junio, cuando comenzó la campaña de deportaciones masivas.
Un informe del Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), de la Universidad de Syracuse, advierte que el número de detenciones “parece haberse estancado”, lo que representa un golpe a la meta impuesta por la Casa Blanca de alcanzar 3.000 arrestos diarios.
En junio, los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) registraban 1.124 arrestos por día, pero en agosto la cifra bajó a 1.055 diarios. Incluso, durante julio, el promedio fue de 1.008 extranjeros detenidos al día, evidenciando un descenso sostenido.
CENTROS DE DETENCIÓN, AL LÍMITE
El informe también revela que ICE redujo su uso de centros de detención: en junio operaban 201 instalaciones, mientras que para agosto la cifra cayó a 186. Sin embargo, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristin Noem, advirtió que la administración Trump está recurriendo a bases militares y centros estatales para ampliar la capacidad de arrestos.
Actualmente, más de 61.226 inmigrantes permanecen bajo custodia de ICE. Lo alarmante es que el 70% de ellos no tienen antecedentes penales, y la mayoría de los que sí tienen registros enfrentan faltas menores, como infracciones de tránsito.
Los datos también confirman que el centro de detención del condado de Adams, en Mississippi, se mantiene como la instalación con mayor cantidad de detenidos, con un promedio de 2.170 personas al día. Sin embargo, Texas concentra la mayor cantidad de inmigrantes retenidos en el país.
VIGILANCIA MASIVA CON TECNOLOGÍA
Mientras los arrestos bajan, ICE intensifica el uso de programas de Alternativas a la Detención (ATD), que ya monitorean a 182.584 personas y familias mediante grilletes electrónicos y herramientas de vigilancia.
Expertos advierten que, aunque la caída en las detenciones podría interpretarse como un alivio temporal, la administración Trump prepara una segunda fase de redadas que podría aumentar las deportaciones en los próximos meses.
