El tema de los limpia vidrios en las principales avenidas del Distrito Nacional se ha convertido en una problemática crónica y cada vez más peligrosa. Lo que en apariencia luce como una “oferta de servicio” es, en la práctica, una dinámica que genera estrés, intimidación y violencia contra miles de conductores que diariamente circulan por la ciudad.
Numerosos ciudadanos —padres, madres, trabajadores— han denunciado que muchos de estos individuos actúan de manera insistente, irrespetuosa y hasta agresiva. Los casos documentados incluyen amenazas, insultos, extorsiones, daños a vehículos e incluso agresiones físicas contra conductores que se niegan a pagar.
Lo más grave: todo ocurre a plena luz del día, frente a la mirada indiferente de las autoridades municipales.
¿Y LAS ALCALDÍAS?
La legislación dominicana es clara: la ocupación irregular de las vías públicas y la prestación informal de servicios que afecten el orden ciudadano está prohibida. Sin embargo, en la práctica, las alcaldías parecen haber renunciado a hacer cumplir estas normativas.
El resultado es un panorama de desorden, inseguridad y desprotección que se ha normalizado en las calles de la capital y otras ciudades del país.
UN LLAMADO URGENTE
La ciudadanía clama por acciones inmediatas. El tránsito urbano ya es caótico por sí mismo; sumarle el hostigamiento en los semáforos agrava una realidad insostenible.
“No podemos seguir esperando a que ocurra una tragedia para que las autoridades reaccionen. El momento de actuar es ahora”, reclaman los ciudadanos.
