El Kremlin volvió a marcar distancia en las negociaciones de paz y lanzó una advertencia directa: Rusia no aceptará soldados europeos en suelo ucraniano, al considerar que sería lo mismo que desplegar fuerzas de la OTAN en el conflicto.
El portavoz presidencial Dmitri Peskov señaló que “no existen soldados europeos, existen militares de países concretos, y la mayoría de ellos son miembros de la Alianza Atlántica”, dejando claro que Moscú mantendrá una posición inflexible.
El mensaje llega luego de que el canciller Serguéi Lavrov tachara la idea de un contingente europeo como una “intervención directa” y recordara que cualquier pacto de seguridad solo será válido si garantiza los intereses estratégicos de Rusia: una Ucrania neutral, sin armas nucleares y fuera de la OTAN.
Mientras tanto, Kiev insiste en la vía contraria: su ingreso pleno a la Alianza Atlántica como única garantía de seguridad. El presidente ucraniano recuerda que Moscú ya rompió el Memorándum de Budapest de 1994, donde prometía respetar la soberanía ucraniana a cambio del desarme nuclear.
