El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, deberá asistir a audiencias judiciales tres veces por semana a partir del 2 de noviembre, en el marco del juicio por corrupción que enfrenta desde 2020.
La decisión fue adoptada este martes por el tribunal que lo procesa, con el objetivo de acelerar el avance del juicio, tras meses de suspensiones y cancelaciones por diversos motivos. Las sesiones se llevarán a cabo de domingo a miércoles, y en tres de esos días el mandatario deberá rendir testimonio.
Netanyahu está acusado de cohecho, fraude y abuso de confianza en tres casos relacionados con presuntos acuerdos con magnates de medios de comunicación para obtener beneficios políticos y personales. Su testimonio comenzó en diciembre de 2024, cuatro años después de la apertura formal del proceso.
En los últimos meses, varias comparecencias fueron suspendidas: en julio, por problemas de salud alegados por su abogado y por los bombardeos israelíes sobre Siria en medio de enfrentamientos en Al Sueida; y en junio, por “cuestiones diplomáticas y de seguridad nacional” solicitadas por el propio Netanyahu.
El caso ha generado gran atención internacional, no solo por la magnitud de las acusaciones, sino porque Netanyahu es el primer jefe de Gobierno en funciones en la historia de Israel en enfrentar un juicio penal. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha respaldado públicamente al primer ministro, calificando el proceso como una “caza de brujas” y sugiriendo su cancelación o indulto.
