En el frente de batalla, soldados ucranianos se muestran escépticos sobre una salida diplomática a la guerra contra Rusia, justo cuando vence el plazo fijado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que el Kremlin detenga su ofensiva.
Pese a los esfuerzos de Washington, las posiciones de Moscú y Kiev siguen irreconciliables. El ejército ruso mantiene ventaja numérica y tecnológica, con bombardeos sostenidos sobre ciudades clave como Pokrovsk, en Donetsk, y ofensivas que buscan abrir paso hacia Dnipropetrovsk. La región fronteriza de Sumy también enfrenta intensos combates, mientras Ucrania sufre escasez de personal militar.
“Es imposible negociar con ellos. La única opción es derrotarlos”, afirmó “Buda”, comandante de la Brigada Espartana. En Zaporiyia, otro oficial identificado como “Varsovia” fue contundente: “Estamos en nuestra tierra, no tenemos otra opción que mantenernos firmes”.
Trump abre la puerta a diálogo con Putin
El presidente estadounidense declaró que está dispuesto a reunirse con Vladímir Putin, incluso sin la presencia del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, lo que ha generado inquietud en Europa ante la posibilidad de que Kiev quede al margen de negociaciones de alto nivel.
El Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Washington, advirtió que Putin “no está interesado en terminar la guerra” y busca obtener concesiones directas de EE. UU. sin comprometerse con un proceso de paz real.
Desde Budapest, el primer ministro húngaro Viktor Orbán pidió que Europa tome el liderazgo diplomático y que líderes de Alemania y Francia viajen a Moscú. “De lo contrario, quedaremos al margen en la gestión de los problemas de seguridad de nuestro propio continente”, dijo.
Mientras las trincheras se endurecen y la diplomacia parece estancada, la guerra en Ucrania sigue sin una salida inmediata a la vista.
