Laurent Saint-Cyr, empresario y exdirigente de la Cámara de Comercio e Industria de Haití, asumió este jueves la presidencia rotativa del consejo presidencial transitorio, convirtiéndose en el primer representante del sector privado en liderar simultáneamente las dos ramas ejecutivas del país, junto con el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé.
La toma de posesión ocurre en un contexto de alta tensión y amenazas directas de las pandillas, que controlan hasta el 90% de la capital haitiana. Horas antes del juramento, Jimmy Chérizier, alias Barbecue y líder de la federación de pandillas Viv Ansanm, difundió un mensaje en redes sociales instando a sus seguidores a “liberar al país” y permitiendo el paso de sus hombres hacia la sede del consejo.
Violencia en la capital
Al amanecer, se escucharon disparos en varias zonas de Puerto Príncipe y las calles permanecieron desiertas. Medios locales como Tripotay Lakay reportaron que una mujer fue asesinada y otra persona resultó herida mientras se desplazaban hacia la capital.
En la localidad de Kenscoff, tradicionalmente pacífica, también se registraron ataques. Una misión respaldada por la ONU, liderada por la policía keniana, perdió dos vehículos blindados durante patrullajes. Videos en redes mostraron a presuntos pandilleros incendiando uno de los vehículos y retando a las autoridades: “¡Vengan a recuperarlo si pueden!”.
Kenscoff ha sido escenario reciente de secuestros, incluyendo a ocho personas de un orfanato —entre ellas un misionero irlandés y un niño de tres años— cuyo paradero sigue siendo desconocido.
Contexto de crisis
La violencia en Haití se ha intensificado desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021, provocando el desplazamiento de más de 1,3 millones de personas.
Según la Oficina Integrada de la ONU en Haití, entre abril y junio de este año al menos 1.520 personas fueron asesinadas y más de 600 resultaron heridas. El 60% de las víctimas murieron en operaciones de las fuerzas de seguridad contra pandillas y un 12% a manos de grupos de autodefensa.
El liderazgo del sector privado en el consejo transitorio ha generado críticas, ya que algunos empresarios han sido señalados por financiar y armar a las pandillas. A pesar de ello, Saint-Cyr y Fils-Aimé inician su gestión bajo una fuerte vigilancia y en un clima de inseguridad que amenaza la estabilidad política del país.
