Rusia concretó su primera venta de nafta a Vietnam, en una maniobra que fortalece su red comercial en Asia y socava los esfuerzos de Occidente por aislar económicamente al Kremlin. El cargamento, despachado desde el puerto ruso de Vysotsk, representa un paso estratégico para Moscú en su búsqueda de nuevos aliados energéticos tras las sanciones impuestas por la invasión a Ucrania.
Según reportes de operadores marítimos citados por Reuters, el buque cisterna Northernlight, con bandera de Malta, cargó 60.000 toneladas métricas de nafta el pasado 23 de junio. De esa cantidad, 27.000 toneladas fueron descargadas en la terminal vietnamita de Khánh Hòa, mientras el resto del envío tiene como destino el puerto de Dalian, en China.
La nafta, un hidrocarburo usado en la petroquímica y como aditivo de gasolina, se ha convertido en un producto clave para Rusia desde que la Unión Europea prohibió sus derivados petroleros en 2023. Para evadir esas restricciones, Moscú ha tejido una red de exportación basada en descuentos agresivos, aseguradoras alternativas y el uso creciente de la llamada “flota fantasma”, que le permite eludir los topes de precios impuestos por el G7.
Vietnam, nuevo jugador en la red energética rusa
Esta operación marca la primera venta conocida de nafta rusa a Vietnam desde el inicio de las sanciones, lo que sugiere una expansión deliberada hacia países asiáticos no alineados con la estrategia de presión occidental. Hasta ahora, Vietnam no figuraba entre los clientes regulares de combustibles rusos.
El movimiento se produce en un momento de tensión diplomática creciente entre Estados Unidos y sus socios regionales. El presidente Donald Trump ha acusado públicamente a India y China de financiar la guerra en Ucrania mediante la compra de petróleo ruso con descuentos. En respuesta, Washington impuso recientemente aranceles del 25 % a productos clave de India, mientras China calificó las medidas como “coerción económica”.
India y China, principales compradores de crudo ruso, han incrementado sus importaciones de forma exponencial. Solo India pasó de 68.000 barriles diarios en 2022 a más de 2 millones en 2023, muchos de los cuales son refinados y reexportados a terceros mercados, incluso en Europa.
La energía, sustento del esfuerzo bélico del Kremlin
A pesar de las sanciones, el sector energético sigue siendo la columna vertebral financiera de la maquinaria de guerra rusa. Solo en junio, Moscú recaudó 12.600 millones de dólares por exportaciones de petróleo, y se proyecta que los ingresos superen los 153.000 millones de dólares en 2025, según el Instituto de Economía de Kiev.
Estos fondos han permitido al presidente Vladímir Putin sostener su ofensiva militar en Ucrania y mantener relativa estabilidad económica interna, pese a las presiones internacionales.
Con Vietnam ahora integrándose como nuevo socio energético, Rusia consolida su influencia en Asia, ampliando sus canales de financiamiento y demostrando que las sanciones, aunque severas, no han logrado frenar su capacidad de exportación ni su poder geopolítico.
