China enfrenta un preocupante brote de chikungunya, con más de 7.000 contagios confirmados en la provincia de Guangdong, siendo Foshan el principal foco. Solo en la última semana se han reportado 3.000 nuevos casos, lo que ha provocado una respuesta sanitaria de emergencia por parte del gobierno.
Las autoridades atribuyen el brote a un caso importado, y ya se han identificado contagios en al menos 12 ciudades de la región. Hong Kong confirmó su primer caso este domingo: un niño de 12 años que había estado en Foshan.
El virus, transmitido por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus (mosquito tigre), causa fiebre, sarpullido y fuertes dolores articulares. Aunque los casos en China han sido leves, el riesgo de expansión ha llevado a:
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Multas de hasta 10.000 yuanes para quienes mantengan agua estancada en sus casas.
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Uso de drones para detectar criaderos ocultos.
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Liberación de peces larvívoros en estanques y lagos.
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Distribución masiva de mosquiteros y repelentes.
El Centro Chino para el Control de Enfermedades también emitió alertas conjuntas para prevenir dengue y chikungunya, ambas enfermedades vectoriales con similitudes en su propagación.
Este brote en China coincide con un aumento de virus transmitidos por mosquitos en Europa, donde Italia y Francia han registrado casos de chikungunya y virus del Nilo Occidental, este último con una preocupante tasa de letalidad del 20% en 2025.
La OMS recuerda que no existe tratamiento específico para el chikungunya y que la prevención del mosquito es clave para frenar su avance.
